Un docente de la ULPGC diserta en The Conversation sobre el regreso de la piratería en el golfo Pérsico

27 Abr 2026

José Luis Zamora Manzano se remonta a la antigua Roma para contar cómo se trataba este fenómeno en aquella época 

El Catedrático de Derecho Romano de la ULPGC, José Luis Zamora Manzano, publica en la plataforma de divulgación The Conversation el artículo “Vuelven los piratas en pleno conflicto en el golfo Pérsico”, en el que analiza cómo el conflicto entre Irán e Israel y Estados Unidos ha favorecido la actividad delictiva de los piratas en la región.

El cierre del estrecho de Ormuz a consecuencia de la guerra es el primer factor que influye en este hecho, ya que si bien la piratería somalí ha sido contenida por operaciones de la fuerza naval de la Unión Europea, la nueva situación geopolítica “ha provocado un desplazamiento de buques hacia las zonas de conflictos en defensa de antimisiles e interceptación de drones que ha sido aprovechada por los grupos de criminales que operan en el Golfo de Adén y el estrecho de Mandeb o Bab el-Mandeb”.

La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar define la piratería como “todo acto ilegal de violencia o de detención o todo acto de depredación cometidos con un propósito personal por la tripulación o los pasajeros de un buque privado o de una aeronave privada y dirigidos: (i) contra un buque o una aeronave en alta mar o contra personas o bienes a bordo de ellos; (ii) contra un buque o una aeronave, personas o bienes que se encuentren en un lugar no sometido a la jurisdicción de ningún Estado”.

Según la Oficina Internacional Marítima, en 2025 se produjeron 137 incidentes de piratería, una cifra que puede aumentar el presente año por la afectación que el conflicto en Oriente Medio tiene en las rutas del crudo en la economía global. El autor explica que “la piratería surge allí donde se repite una misma combinación explosiva. De un lado, costas abruptas y difíciles de controlar, con pocos recursos, que empujan a mirar al mar como única salida. En segundo lugar, Estados débiles, incapaces de vigilar sus aguas, que dejan abiertos auténticos corredores sin ley en rutas clave del comercio mundial. Y, sobre todo, surge donde la pobreza, la falta de oportunidades y las tensiones geopolíticas convierten la piratería en negocio, en refugio o incluso en estrategia”.

Ya en Roma los piratas eran definidos como enemigos de toda la humanidad (hostes humani generis), al entender que “no eran simples ladrones del mar, sino una amenaza total. No solo asaltaban barcos: saqueaban ciudades, secuestraban personas y extendían la violencia tierra adentro”. Por ello, eran perseguidos con firmeza por parte del poder romano.

Esto no era óbice para que Roma no adoptara posturas pragmáticas en algunos contextos, como ocurrió “con la piratería cilicia –operaba principalmente desde la escarpada región de Cilicia Tráquea (actual Turquía)–, cuya actividad llegó a ser tolerada, cuando no indirectamente aprovechada, en función de intereses estratégicos frente a determinados reinos helenísticos”.

Roma desarrolló estrategias para combatir la piratería, desde la represión militar hasta la integración; Pompeyo promovió “la reubicación de antiguos piratas en territorios despoblados, especialmente en Cilicia, como Solos, donde se incentivó su dedicación a la agricultura como medio de vida estable”. Un sistema con paralelismos es el que se está observando ahora en iniciativas impulsadas por la UE y la DFAOE en Somalia, promoviendo la actividad pesquera para generar empleo.

España borró la piratería del Código Penal en la reforma de 1995 al considerarla anacrónica, lo cual dejó a la Audiencia Nacional “sin un tipo penal específico para juzgar ataques en aguas internacionales, creando un vacío legal difícil de entender en pleno siglo XXI, cuando los piratas vuelven a surcar mares estratégicos y las rutas comerciales se convierten en terreno de riesgo global”. Para subsanar este vacío, en 2010 una nueva reforma reintrodujo la piratería.

El autor concluye asegurando que “para plantar cara a los delitos de pirateria es preciso articular mecanismos de colaboración internacional a través de instancias como la IMB PRC (International Maritime Bureau), la OMI (Organización Marítima Internacional), el MDAT-GoG (Maritime Domain Awareness for Trade - Gulf of Guinea) y la ReCAAP (Regional Cooperation Agreement on Combating Piracy and Armed Robbery against Ships in Asia)”.

The Conversation España es el principal canal de divulgación del conocimiento que emana de las universidades. La ULPGC se adhirió en febrero de 2020 a esta plataforma, tal y como se ha auspiciado desde la CRUE-Universidades españolas. Los investigadores e investigadoras de la ULPGC han publicado más de 280 artículos en este canal. The Conversation cuenta con ediciones en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Francia, Indonesia y África, además de la edición en español.